Escritos
Descubrir siempre es un refugio. Gracias por leerme félidos.

La jefa se ocupa, pero nunca deja de preocuparse.

- ¿Hijo, ya estás en casa?

Se extiende diez minutos.

- … y no tengo llaves del nuevo lugar.

- ¡Ay má! ¿dormirás aún en Coapa? En cualquier caso, que no te permitan mover tus pertenencias puedes alegar despojo.

Las palabras, así como las reglas de la vida emergen de curiosas situaciones. Aprendí el significado de la palabra despojo hace tiempo, en una discusión con Dinea.

Aunque la palabra justicia es difusa, en aquel momento fue suficiente para acordar vivir en diferente techo armoniosamente.

Porque la belleza de la restitución son las acciones.

Conforme ha avanzado la madrugada, mi afán ha cambiado. Debo acicalar, abastecer y trasladar una fierita a su dueño; es del hijo de una pareja con quien tengo una estima mutua desde que paseábamos a sus difuntos talismanes cuadrúpedos.

Por ahora, el hijo y su heredada amabilidad deben volver a Holanda, no sin antes llevar a la susodicha fierita para seguirla eximiendo.

Ráfagas nocturnas de viento van y vienen azarosas. Decido diferir la misión con un paseo al Miga. Esperanzado de no fortalecer con ello al bicho faríngeo con el que me han halagado hace poco.

Regreso y aunque la fierita es inerte y carente de vida, se me ha quedado viendo insistente pero las letras me han arrullado.

¡Despierto de un brinco!

- ¡Las siete! A lavar y coser el día.

Rápido atornillo, traigo el martillo; dos pequeños golpes y la fierita por fin tiene entraña nueva para futurear.

Han dejado mensaje en el Modulador de La Planta:

- “Estimadísimos; escarnio privado a Mir, por no servir”

Rio por la ganzada mañanera. Vuelvo pronto a la labor y el tabloide:

“Accidentado el SU1492 ayer y hoy, el N601VH.”

Estos noticieros han gastado la fórmula y ya poco nos sorprende la desgracia. Los familiares con frecuencia llevan la peor parte.

Un par de hechizos junto a Mir para una tienda oaxaqueña de collares para mascota, otro más para gente que ama los bunkers. Vaya usted a saber por qué.

Dinea me marca.

- ¿Comemos?

- ¿Qué se te antoja?

- No ando exigente.

Le explico que iré precisamente hacia donde está. Pasados diez minutos me cancela, tiene que moverse rumbo hacia donde estoy, será otro día.

Salgo a entregar la fierita.